Giovanni Pascoli es uno de los poetas más reconocidos en Italia,
perteneciente a la generación de finales del siglo XIX. Sus principal
obra se reune en Myricae y Canti di Castelvecchio.
Pascoli fue también un estudioso y crítico de los artistas medievales
y renacentistas como Dante y, en el caso que nos ocupa del fraile
y pintor florentino Paolo Ucello, cuya obra reviste las paredes de
las celdas del convento de San Marco en la capital de la Toscana.
CAP. I
In prima come Paulo dipintore fiorentino s`invogliò d´un monachino o
ciuffolotto e non potè comprarlo e allora lo dipinse.
Di buona ora tornato all´abituro
Paulo di Dono non finì un mazzocchio
ch´egli scortava. Dipingea sul muro
un monachino che tenea nell´occhio
dalla mattina, che con Donatello
e ser Filippo era ristato a crocchio.
Quelli compravan uova. Esso un fringuello
in gabbia vide, dietro il banco, rosso
cinabro il petto, e nero un suo mantello;
nero un cappuccio ed un mantello indosso.
Paulo di Dono era assai trito e parco;
ma lo comprava, se ci aveva un grosso.
Ma non l´aveva. Andò a dipinger l´arco
di porta a San tomaso. E gli avveniva
di dire: E´un fraticino di San Marco.
Ne tornò presto. Era una sera estiva
piena di voli. Il vecchio quella sera
dimenticò la dolce prospettiva.
Dipingea con la sua bella maniera
nella parete, al fiammeggiar del cielo.
E il monachino rosso, ecco, lì era,
posato sopra un ramuscel di melo.
Poemas de Italia.
Paulo Ucello.
Cap. I
Cómo Paulo pintor florentino anhelaba un pájaro cardenal
y al no poder comprarlo, entonces lo pintó.
A buena hora volvió al cuarto oscuro
Paolo no terminó el pelo rojo
que él trazaba. Pintaba sobre el muro
un cardenal que se quedó en su ojo
desde temprano que con Donatello
y Filippo les cantó el alirrojo
Ellos compraban huevos y un alado
en jaula vio detrás de un banco, rojo
mercurio el pecho negro su costado
negras las plumas como manto al ojo.
Paulo Ucello era muy corto y parco
pero lo compraba si tuviera grosso*
Pero no tenía. Y pintó el arco
de puerta San Tomàs y le ocurría
decir: es hermanito de San Marco
Volvió. La noche estival se cubría
de pájaros y aquella noche el viejo
olvidó así la dulce perspectiva
Pintaba a su manera con festejo
en la pared el flamígero cielo.
Y el rojo cardenal fue allí bosquejo
posado en un manzano terciopelo.
*Grosso. Moneda acuñada del siglo XII.
Traducción: José Fco. Terán C.
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viernes, 12 de marzo de 2010
miércoles, 25 de febrero de 2009
El Dante del "Stil Novo"
Por José Terán C.
Dante Alighieri (Florencia 1265 – Ravenna 1321). El más grande de los poetas italianos y, quizá, uno de los mayores de todos los tiempos del planeta. Los Alighieri descendían de la antigua familia de los Elisei, de sangre latina y parece que habían tomado el nuevo apellido del de la mujer de Cacciaguida, tatarabuelo del poeta y armado caballero por Conrado III, poco después muerto combatiendo en la Segunda Cruzada.
De Alighiero y de la señora Bella, su primer mujer, nació Dante, quien quedó muy pronto huérfano de madre.
En su primera obra juvenil, la Vita Nova él mismo nos cuenta que a los nueve años conoció y se entusiasmó perdidamente e una jovencita de ocho: Beatrice, hija de Folco Portinari. La existencia de Beatriz es cierta, pero con toda probabilidad los detalles de este amor han sido recreados por el poeta con un significado simbólico, según el uso de la época del Stil Novo, que idealiza a la mujer como un místico anhelo de unión entre el hombre y Diós. Beatriz casó, en el año 1288, con Simone de Bardi y murió poco después a los veintitrés años; su muerte, aún más que su matrimonio, fue un duro golpe para Dante, que en un principio busco alivio en amores frívolos y más tarde en los severos estudios del Quadrivio en los que tuvo como maestro a Brunetto Latini. También, la fiel amistad de Guido Cavalcanti contribuyó a sacarlo del abatimiento de entonces. Pero el amor por Beatriz debía quedar como una experiencia central e inspiradora para su arte.
En 1289 Dante combatió en Campaldino contra los aretinos; hacia el 95 esposó a Gemma Donati con quien tuvo dos hijos, Piero y Iacopo, y, parece dos hijas, Antonia y Beatriz; ésta última se hizo monja. En este mismo período comenzó a tomar parte en la vida pública de Florencia, agitada entonces entre los dos partidos güelfos, los Blancos y los Negros: inscrito en el gremio de los Medici e degli Speziali, tomó parte en varios Consejos, de tal suerte que en el 1300, con el triunfo de la parte blanca, a la que se había agregado, llegó a ser uno de los priores de la ciudad.
Pero el contraataque de los Negros, apoyada por el Papa Bonifacio VIII y llevada a cabo por Carlo de Valois, llevó a Dante al exilio de Florencia mientras él, parece, estaba en Roma, en calidad de embajador de los Blancos, para lograr un acuerdo con el Papa. Después de haber tratado, inútilmente, con sus compañeros de exilio, de retornar a Florencia, Dante comenzó un largo peregrinaje en el cual debió aprender a tomar una sopa de su propio chocolate.
Estuvo, primeramente, en Verona, como húesped de los Scaligeri; lo encontramos después con los hermanos Malaspina in la Lunigiana; poco probable es un viaje suyo a Paris y, aún menos, uno a Inglaterra, que menciona Boccaccio.
Estuvo, quizá, a Forlì, con los Ordelaffi, cuando Enrique VII entró a Italia; y aún cuando no se convirtió en un ghibellino, como algunos dicen, Dante vio en el monarca la salvación de Italia, según su sueño imperial. Pero la muerte repentina de Enrique le cortó toda esperanza. Fue, aún a Verona con Cangrande y después a Lucca con Gubbio en el Friulì, en el Trentino y después de varias peregrinaciones más a Ravenna, huésped de Guido Novello da Polenta. Aquí terminaba la Commedia, aquí fallece.
Fue sepultado en la Capilla de la Vírgen.
Su primer obra es, en orden temporal, la Vita Nova, historia en prosa poética de su amor por Beatriz, un trabajo en el cual más completamente se muestra el espíritu del Stil Novo; le sigue el Convivio que debía ser una colección de cuatro tratados sobre el conocimiento filosófico, político, moral y científico de la época, pero la obra quedó sólo en el cuarto tratado. Igualmente incompleto quedó el tratado De Vulgari Eloquentia, esto es sobre la lengua vulgar, en donde Dante contrapone el dialecto de la toscana, especialmente el florentino, al latín, y en el cual, con muchos errores debido a la falta de una verdadera ciencia del lenguaje, desarrolla ideas sobre la formación de un “vulgar ilustre” en el cual se recogieran y armonizaran los varios dialectos itálicos.
En latín escribió también la Monarchia, donde sostiene que el Imperio, monarquía universal y natural, aliado de la Iglesia Católica, es la verdadera expresión política del cristianismo, emanado de Dios y que hace surgir el Imperio en tiempos de Augusto y preparar el camino para difundir el mensaje cristiano.
De menor importancia es Quaestio de Acqua et Terra, obra en la cual el poeta se opone a la suposición –entonces muy discutida— de si el agua en un punto de la superficie terrestre puede estar más alta que la tierra. El Canzoniere, finalmente, recoge líricas amorosas o alegórico-filosóficas y constituye uno de los documentos de la más alta representación de aquél singular y complejo período de vida espiritual italiana, de donde nace la escuela del Stil Novo.
+++
Dante Alighieri (Florencia 1265 – Ravenna 1321). El más grande de los poetas italianos y, quizá, uno de los mayores de todos los tiempos del planeta. Los Alighieri descendían de la antigua familia de los Elisei, de sangre latina y parece que habían tomado el nuevo apellido del de la mujer de Cacciaguida, tatarabuelo del poeta y armado caballero por Conrado III, poco después muerto combatiendo en la Segunda Cruzada.
De Alighiero y de la señora Bella, su primer mujer, nació Dante, quien quedó muy pronto huérfano de madre.
En su primera obra juvenil, la Vita Nova él mismo nos cuenta que a los nueve años conoció y se entusiasmó perdidamente e una jovencita de ocho: Beatrice, hija de Folco Portinari. La existencia de Beatriz es cierta, pero con toda probabilidad los detalles de este amor han sido recreados por el poeta con un significado simbólico, según el uso de la época del Stil Novo, que idealiza a la mujer como un místico anhelo de unión entre el hombre y Diós. Beatriz casó, en el año 1288, con Simone de Bardi y murió poco después a los veintitrés años; su muerte, aún más que su matrimonio, fue un duro golpe para Dante, que en un principio busco alivio en amores frívolos y más tarde en los severos estudios del Quadrivio en los que tuvo como maestro a Brunetto Latini. También, la fiel amistad de Guido Cavalcanti contribuyó a sacarlo del abatimiento de entonces. Pero el amor por Beatriz debía quedar como una experiencia central e inspiradora para su arte.
En 1289 Dante combatió en Campaldino contra los aretinos; hacia el 95 esposó a Gemma Donati con quien tuvo dos hijos, Piero y Iacopo, y, parece dos hijas, Antonia y Beatriz; ésta última se hizo monja. En este mismo período comenzó a tomar parte en la vida pública de Florencia, agitada entonces entre los dos partidos güelfos, los Blancos y los Negros: inscrito en el gremio de los Medici e degli Speziali, tomó parte en varios Consejos, de tal suerte que en el 1300, con el triunfo de la parte blanca, a la que se había agregado, llegó a ser uno de los priores de la ciudad.
Pero el contraataque de los Negros, apoyada por el Papa Bonifacio VIII y llevada a cabo por Carlo de Valois, llevó a Dante al exilio de Florencia mientras él, parece, estaba en Roma, en calidad de embajador de los Blancos, para lograr un acuerdo con el Papa. Después de haber tratado, inútilmente, con sus compañeros de exilio, de retornar a Florencia, Dante comenzó un largo peregrinaje en el cual debió aprender a tomar una sopa de su propio chocolate.
Estuvo, primeramente, en Verona, como húesped de los Scaligeri; lo encontramos después con los hermanos Malaspina in la Lunigiana; poco probable es un viaje suyo a Paris y, aún menos, uno a Inglaterra, que menciona Boccaccio.
Estuvo, quizá, a Forlì, con los Ordelaffi, cuando Enrique VII entró a Italia; y aún cuando no se convirtió en un ghibellino, como algunos dicen, Dante vio en el monarca la salvación de Italia, según su sueño imperial. Pero la muerte repentina de Enrique le cortó toda esperanza. Fue, aún a Verona con Cangrande y después a Lucca con Gubbio en el Friulì, en el Trentino y después de varias peregrinaciones más a Ravenna, huésped de Guido Novello da Polenta. Aquí terminaba la Commedia, aquí fallece.
Fue sepultado en la Capilla de la Vírgen.
Su primer obra es, en orden temporal, la Vita Nova, historia en prosa poética de su amor por Beatriz, un trabajo en el cual más completamente se muestra el espíritu del Stil Novo; le sigue el Convivio que debía ser una colección de cuatro tratados sobre el conocimiento filosófico, político, moral y científico de la época, pero la obra quedó sólo en el cuarto tratado. Igualmente incompleto quedó el tratado De Vulgari Eloquentia, esto es sobre la lengua vulgar, en donde Dante contrapone el dialecto de la toscana, especialmente el florentino, al latín, y en el cual, con muchos errores debido a la falta de una verdadera ciencia del lenguaje, desarrolla ideas sobre la formación de un “vulgar ilustre” en el cual se recogieran y armonizaran los varios dialectos itálicos.
En latín escribió también la Monarchia, donde sostiene que el Imperio, monarquía universal y natural, aliado de la Iglesia Católica, es la verdadera expresión política del cristianismo, emanado de Dios y que hace surgir el Imperio en tiempos de Augusto y preparar el camino para difundir el mensaje cristiano.
De menor importancia es Quaestio de Acqua et Terra, obra en la cual el poeta se opone a la suposición –entonces muy discutida— de si el agua en un punto de la superficie terrestre puede estar más alta que la tierra. El Canzoniere, finalmente, recoge líricas amorosas o alegórico-filosóficas y constituye uno de los documentos de la más alta representación de aquél singular y complejo período de vida espiritual italiana, de donde nace la escuela del Stil Novo.
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En 1880 se encontraron antiguos documentos conteniendo una colección de 232 sonetos de Dante, entre ellos Il Fiore, una obra juvenil que viene publicado por primera vez.
IL FIORE
Lo Dio d`Amor con su´arco mi trasse
Perch´i´ guardava un fior che m´abellia,
Lo quale avea piantato Cortesia
Nel giardin di Pacer; e que´vi trasse
Sì tosto c(h)´a me parve ch´e´ volasse,
E disse: “l´sì ti tengo in mia balìa”.
Alló´gli pia(c)que, non per voglia mia,
Che di cinque saette mi pagasse.
La prima á non´Bieltá: per lio oc(c)hi il core
Mi passò; la seconda, Angelicanza:
Quella mi mise sopra gran fredore;
La terza Cortesia fu, san´dottanza;
La quarta, Compagnia, che fe´dolore;
La quinta apella l´uno Buona Speranza.
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poesía italiana
sábado, 3 de enero de 2009
El regreso de Dante a Florencia
(Primera Parte del libro “Crónicas Florentinas” de José Terán)
Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura,
che la diritta via era smarrita.
Ahí quanto a dir qual era è cosa dura
esta selva selvaggia e aspra e forte
che nel pensier rinova la paura!
Con estos versos Durante di Alighiero –mejor conocido como Dante Alighieri—inicia una de las obras más conocidas y celebradas de la literatura occidental: “La Commedia”, que Boccaccio después habrá de calificarla como “Divina” y que desde la edición de Giolito, en 1555, hasta nuestros días, así será conocida.
Pero ¿por qué esta obra escrita casi 700 años atrás sigue siendo punto de referencia en nuestros días, a grado tal que no son pocos los eventos organizados por instituciones culturales –gubernamentales, académicas o privadas--, agrupaciones de escritores, poetas solitarios, así como trabajos de investigación o estudio que esta obra ha suscitado, no sólo en Italia sino en otros muchos países del mundo?
“La Commedia”, compuesta de tres grandes cantos, los cuales contienen cada uno 33 poemas y de un prólogo adjunto al primero, cuenta el viaje místico realizado por el poeta a través de las tres regiones del ultramundo: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.
El poeta romano Virgilio, símbolo de la humanidad perfecta, lo acompaña en su recorrido por las primeras dos regiones, en tanto que Beatriz (el amor platónico del poeta), símbolo de la Gracia Iluminada, lo guía en el Paraíso.
La trama no es nueva, porque tales visiones representan un género típico de la literatura medioeval, pero Dante con ellas construye la más fuerte y completa interpretación del Hombre en todas sus facultades, desde las más bajas a las más elevadas, como nadie jamás lo ha expresado.
En el Infierno el hombre es considerado en su esencia material, el cual puede descender hasta la brutalidad, aunque también puede llegar a formas de heroica nobleza: la figura de Francesca de Rimini, de Brunetto Latini, de Farinata de los Uberti, de Ulisses, del Conde Ugolino, recuerdan a los mayores y grandes personajes de una humanidad pasional y apasionada, que aún ilumina el mundo de los perdidos y crea modelos de vida eternos.
Al contrario, más escondido, más opaco, no más terreno y aún no celestial, aparece e hombre en el Purgatorio; aquí, la gallardía y el colorido del Primer Canto es sustituido por un lirismo más delicado, crepuscular, de entonación melancólica. En el Purgatorio se encuentran escritos los más grandes y célebres versos inspirados por la melancolía.
En el Paraíso, finalmente, el hombre casi deja de ser creatura limitada en sí mismo, para participar de una realidad más grande y absoluta, que todo lo penetra; el verso toma significados de universalidad, alcanza a explicar lo inexplicable y culmina en los últimos poemas con las más altas expresiones de poesía mística como jamás se han escrito:
Veder volea como si convenne
l´imago al cerchio e come vi s´indova;
ma non era da ciò le proprie penne:
se non che la mia mente fu percossa;
da un fulgore in che sua voglia venne.
A l´alta fantasia qui mancò possa;
ma già volgeva il mio disio e il velle,
sì como rota ch´igualmente è mossa,
l´amore che move il sole e l´altre stelle.
La Commedia es más que una obra de poesía; constituye la competa afirmación del pensamiento latino, religioso, moral y político; y como tal es centro no sólo de la civilización italiana, sino de toda la civilización europea.
***
Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la Divina Comedia de Dante Alighieri se encuentra inscrita en la continua y constante conformación de la vida moderna italiana, ya que no sólo constituye un material obligado de estudio desde la escuela elemental, en calidad de expresión artística universal, sino que a niveles de Academia y de Estado, la Divina Comedia es reconocida como depositaria de la raíz más depurada del actual idioma italiano, la llamada “Lingua del Sì”.
Por lo que respecta a Florencia, la Ciudad – Estado donde nació Dante y de la cual fue exiliado para nunca volver, cada año, desde el mes de diciembre dan inicio algunos eventos para honrar la memoria de Dante y su obra, que se prolongan bien entrado el siguiente año, cuyas variantes quedan a cargo de las autoridades culturales municipales, estatales y federales.
Tuve en suerte presenciar por la televisión, un primer día de año nuevo, la actuación del artista y estudioso de Dante, Roberto Benigni, quien explicó, primeramente, el último poema del Infierno y después lo recitó a memoria, para la Rai Uno, en una noche momorable.
El segundo evento de esa misma temporada invernal fue la Muestra y Exposición denominada “Dove il sì Suona” que tuvo lugar en la Galería de los Oficios y fue inaugurada por el Presidente de la República. Allí se reunió la más grande colección de textos y ediciones sobre la lengua y el idioma italiano, no sólo desde las primeras ediciones de “La Commedia”, sino copias aún más antiguas, especialmente aquellas trabajadas e ilustradas a mano. Otros textos igualmente invaluables fueron puestos en exhibición, como “Il Morgante”, las obras de Marcilio Ficino, Pulci, Pico della Mirandola, así como traducciones de Virgilio, Petrarca, etc., tanto en latín como en Vulgar.
Dos días después de la inauguración oficial, recorrí solo y mi alma los amplios y silenciosos salones de la Galeria de los Oficios, ubicada frente al famoso museo del mismo nombre, ya que era la mañana de un domingo y únicamente un guardia cerca del ingreso custodiaba las innumerables vitrinas que contenían las valiosos infolios, pergaminos y pequeños libros cuyas portadas y contraportadas estaban recamados de oro y joyas, los llamados “Libros de Horas” que alguna vez posaron sobre las delicadas manos de Battista Sforza o, quizá, de Simonetta Vespucci …¿Quién puede saberlo?
Ese año –2003-- un tercer evento tuvo lugar en la Basílica de Santa Croce, donde Vittorio Sermonti –hoy es, quizá, el más notable estudioso, divulgador e intérprete de La Commedia—dio lectura integral del “Infierno”, durante 34 noches, del 5 de mayo al 20 de junio, en el marco del “Proyecto Italia” de Telecom.
Con enorme gusto asistí varias noches a escuchar a este hombre, quien sobre un templete levantado a un lado de la estatua de Dante Alighieri y frente a la Basílica de Santa Croce recitó para mí y para cientos de asistentes esos poemas que, en partes, causan escalofrío.
***
A propósito, como dato interesante, en esta Basílica de Santa Croce, construida a principios del Siglo XI, y posteriormente ampliada por el arquitecto florentino Arnolfo di Cambio (el mismo que inició Santa María del Fiore, conocida mejor como “Il Duomo”), hacia el 1400, además de importantes obras de Donatello, Giotto y Taddeo Gaddi, contiene y guarda también los mausoleos de Dante y Miguel Angel, enre otros. El primero enterrado en Ravena en 1321, en tanto el segundo en Roma.
Fue en plena época renacentista cuando Santa Croce se convirtió en la basílica de descanso de los ilustres muertos florentinos.
Hoy, al lado derecho de la fachada, se levanta una gran estatua en mármol de Dante, que con un texto en la mano y una corona de laureles ciñéndole las sienes domina la grande y característica plaza de Santa Croce.
Este año 2009, Dante Alighieri volvió de su exilio a Florencia.
Lo trajo, en esta ocasión y de nuevo, Roberto Benigni, quien ya inició las presentaciones de la obra “Tutto Dante” frente a Santa Croce y a un lado de la estatua del poeta.
Las fechas: 29 de diciembre del 2008; 7, 14, 21 y 28 de enero del 2009; 4,11,18 y 25 de febrero; 4,11, 18 y 25 de marzo; y el 1 de abril.
Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura,
che la diritta via era smarrita.
Ahí quanto a dir qual era è cosa dura
esta selva selvaggia e aspra e forte
che nel pensier rinova la paura!
Con estos versos Durante di Alighiero –mejor conocido como Dante Alighieri—inicia una de las obras más conocidas y celebradas de la literatura occidental: “La Commedia”, que Boccaccio después habrá de calificarla como “Divina” y que desde la edición de Giolito, en 1555, hasta nuestros días, así será conocida.
Pero ¿por qué esta obra escrita casi 700 años atrás sigue siendo punto de referencia en nuestros días, a grado tal que no son pocos los eventos organizados por instituciones culturales –gubernamentales, académicas o privadas--, agrupaciones de escritores, poetas solitarios, así como trabajos de investigación o estudio que esta obra ha suscitado, no sólo en Italia sino en otros muchos países del mundo?
“La Commedia”, compuesta de tres grandes cantos, los cuales contienen cada uno 33 poemas y de un prólogo adjunto al primero, cuenta el viaje místico realizado por el poeta a través de las tres regiones del ultramundo: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.
El poeta romano Virgilio, símbolo de la humanidad perfecta, lo acompaña en su recorrido por las primeras dos regiones, en tanto que Beatriz (el amor platónico del poeta), símbolo de la Gracia Iluminada, lo guía en el Paraíso.
La trama no es nueva, porque tales visiones representan un género típico de la literatura medioeval, pero Dante con ellas construye la más fuerte y completa interpretación del Hombre en todas sus facultades, desde las más bajas a las más elevadas, como nadie jamás lo ha expresado.
En el Infierno el hombre es considerado en su esencia material, el cual puede descender hasta la brutalidad, aunque también puede llegar a formas de heroica nobleza: la figura de Francesca de Rimini, de Brunetto Latini, de Farinata de los Uberti, de Ulisses, del Conde Ugolino, recuerdan a los mayores y grandes personajes de una humanidad pasional y apasionada, que aún ilumina el mundo de los perdidos y crea modelos de vida eternos.
Al contrario, más escondido, más opaco, no más terreno y aún no celestial, aparece e hombre en el Purgatorio; aquí, la gallardía y el colorido del Primer Canto es sustituido por un lirismo más delicado, crepuscular, de entonación melancólica. En el Purgatorio se encuentran escritos los más grandes y célebres versos inspirados por la melancolía.
En el Paraíso, finalmente, el hombre casi deja de ser creatura limitada en sí mismo, para participar de una realidad más grande y absoluta, que todo lo penetra; el verso toma significados de universalidad, alcanza a explicar lo inexplicable y culmina en los últimos poemas con las más altas expresiones de poesía mística como jamás se han escrito:
Veder volea como si convenne
l´imago al cerchio e come vi s´indova;
ma non era da ciò le proprie penne:
se non che la mia mente fu percossa;
da un fulgore in che sua voglia venne.
A l´alta fantasia qui mancò possa;
ma già volgeva il mio disio e il velle,
sì como rota ch´igualmente è mossa,
l´amore che move il sole e l´altre stelle.
La Commedia es más que una obra de poesía; constituye la competa afirmación del pensamiento latino, religioso, moral y político; y como tal es centro no sólo de la civilización italiana, sino de toda la civilización europea.
***
Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la Divina Comedia de Dante Alighieri se encuentra inscrita en la continua y constante conformación de la vida moderna italiana, ya que no sólo constituye un material obligado de estudio desde la escuela elemental, en calidad de expresión artística universal, sino que a niveles de Academia y de Estado, la Divina Comedia es reconocida como depositaria de la raíz más depurada del actual idioma italiano, la llamada “Lingua del Sì”.
Por lo que respecta a Florencia, la Ciudad – Estado donde nació Dante y de la cual fue exiliado para nunca volver, cada año, desde el mes de diciembre dan inicio algunos eventos para honrar la memoria de Dante y su obra, que se prolongan bien entrado el siguiente año, cuyas variantes quedan a cargo de las autoridades culturales municipales, estatales y federales.
Tuve en suerte presenciar por la televisión, un primer día de año nuevo, la actuación del artista y estudioso de Dante, Roberto Benigni, quien explicó, primeramente, el último poema del Infierno y después lo recitó a memoria, para la Rai Uno, en una noche momorable.
El segundo evento de esa misma temporada invernal fue la Muestra y Exposición denominada “Dove il sì Suona” que tuvo lugar en la Galería de los Oficios y fue inaugurada por el Presidente de la República. Allí se reunió la más grande colección de textos y ediciones sobre la lengua y el idioma italiano, no sólo desde las primeras ediciones de “La Commedia”, sino copias aún más antiguas, especialmente aquellas trabajadas e ilustradas a mano. Otros textos igualmente invaluables fueron puestos en exhibición, como “Il Morgante”, las obras de Marcilio Ficino, Pulci, Pico della Mirandola, así como traducciones de Virgilio, Petrarca, etc., tanto en latín como en Vulgar.
Dos días después de la inauguración oficial, recorrí solo y mi alma los amplios y silenciosos salones de la Galeria de los Oficios, ubicada frente al famoso museo del mismo nombre, ya que era la mañana de un domingo y únicamente un guardia cerca del ingreso custodiaba las innumerables vitrinas que contenían las valiosos infolios, pergaminos y pequeños libros cuyas portadas y contraportadas estaban recamados de oro y joyas, los llamados “Libros de Horas” que alguna vez posaron sobre las delicadas manos de Battista Sforza o, quizá, de Simonetta Vespucci …¿Quién puede saberlo?
Ese año –2003-- un tercer evento tuvo lugar en la Basílica de Santa Croce, donde Vittorio Sermonti –hoy es, quizá, el más notable estudioso, divulgador e intérprete de La Commedia—dio lectura integral del “Infierno”, durante 34 noches, del 5 de mayo al 20 de junio, en el marco del “Proyecto Italia” de Telecom.
Con enorme gusto asistí varias noches a escuchar a este hombre, quien sobre un templete levantado a un lado de la estatua de Dante Alighieri y frente a la Basílica de Santa Croce recitó para mí y para cientos de asistentes esos poemas que, en partes, causan escalofrío.
***
A propósito, como dato interesante, en esta Basílica de Santa Croce, construida a principios del Siglo XI, y posteriormente ampliada por el arquitecto florentino Arnolfo di Cambio (el mismo que inició Santa María del Fiore, conocida mejor como “Il Duomo”), hacia el 1400, además de importantes obras de Donatello, Giotto y Taddeo Gaddi, contiene y guarda también los mausoleos de Dante y Miguel Angel, enre otros. El primero enterrado en Ravena en 1321, en tanto el segundo en Roma.
Fue en plena época renacentista cuando Santa Croce se convirtió en la basílica de descanso de los ilustres muertos florentinos.
Hoy, al lado derecho de la fachada, se levanta una gran estatua en mármol de Dante, que con un texto en la mano y una corona de laureles ciñéndole las sienes domina la grande y característica plaza de Santa Croce.
Este año 2009, Dante Alighieri volvió de su exilio a Florencia.
Lo trajo, en esta ocasión y de nuevo, Roberto Benigni, quien ya inició las presentaciones de la obra “Tutto Dante” frente a Santa Croce y a un lado de la estatua del poeta.
Las fechas: 29 de diciembre del 2008; 7, 14, 21 y 28 de enero del 2009; 4,11,18 y 25 de febrero; 4,11, 18 y 25 de marzo; y el 1 de abril.
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viernes, 21 de noviembre de 2008
Giovanni Pascoli
(Del libro "Crónicas Florentinas")
del Realismo al Simbolismo.
Cuando en Francia el simbolismo hacía furor y los nombres de Rimbaud y Mallarmé tiraban los muros del naturalismo y del realismo, en Italia, en una pequeña ciudad enseñaba griego y latín un oscuro e introvertido maestro. Su nombre, Giovanni Pascoli.
Siempre enamorado del campo, el joven Pascoli estudió a profundidad los pequeños seres de la naturaleza, tanto como lo hizo en otro tiempo Leonardo. De esa oscura vocación por observar y registrar los colores, las formas y los sonidos de la campiña, nació, quizá su mayor pasión: la poesía.
Pascoli llegó a ella impulsado por sus amigos florentinos a los que de vez en cuando frecuentaba y con los que mantuvo, siempre, una nutrida correspondencia. Sin embargo, durante muchas décadas, después de su muerte, ocurrida hacia 1912, su trabajo fue ignorado y se le concedía poco valor.
Fue hasta después de la primera guerra mundial en que se le consideró uno de los poetas más grandes y representativos del Simbolismo Italiano. Con los años, su fama ha crecido y sus libros no han dejado de ser reproducidos.
Hoy, Giovanni Pascoli, es un autor obligado en las escuelas de educación media superior y una lectura imprescindible para quien se interesa por la cultura italiana.
Una de sus obras, modesta, apenas siete versos, llamada "Temporale", apareció en el grupo de composiciones recogidas bajo el título "En el Campo" de la tercera edición de Myricae (1894) y constituye, quizá, el ejemplo más representativo de eso que se ha nombrado como el Impresionismo Pascoliano. Tal y como se asienta en un cuaderno manuscrito por el autor ( bajo el título Appunti di viaggio per una poesia rapida a vari tratti).
El nacimiento de la composición es una serie de impresiones del campo anotadas durante un viaje a Siena en agosto de 1892, durante el cual Pascoli presenció "una gran tormenta negra y torrencial, con truenos y relámpagos y ráfagas terribles de lluvia".
TEMPORALE
(1894)
Un bubbolio lontano...
Rosseggia l'orizzonte,
come affocato, a mare:
nero di pece, a monte,
stracci di nubi chiare:
tra il nero un casolare:
un ´ala di gabbiano..
El tema, que a primera vista parece un cuadrito o paisaje naturalista, nos presenta el inicio de una tormenta, recogido a través de rápidas impresiones auditivas y visivas. El poema está construido, de hecho, exclusivamente de imagenes, que no se han dispuesto según una perspectiva jerárquica, sino con una tendencia típicamente impresionista, precisamente colocadas. No obstante la aparente inmediatez de la presentación, las imágenes son filtradas por la subjetividad del poeta, como revelan algunas analogías que nos remiten, más que a la realidad objetiva de la representación, a una sensación del "yo" lírico en los versos: "como incendiado", "negro de pez", "girones de nubes", "un caserío", "un ala de gaviota".
El lenguaje pascoliano, fuertemente innovativo, se fundamenta, en este pequeño pero significativo poema de apenas siete versos y un solo verbo que no indica una acción propia y verdadera, en una susesión cromática de colores que se alternan equilibrándose perfectamente; al inicial rojo lo penetra el negro, después el blanco, luego de nuevo el negro, después el blanco, luego de nuevo el negro y al final el blanco. Por lo tanto, resulta un cuadro de tintes vivaces y decisivos, que mira no tanto a la descripción de la escena en todos sus detalles, cuanto a la fragmentaria y rápida colocación de una sensación recogida en toda su potente inmediatez.
La nota de color blanco nos remite implícitamente al caserío, que se destaca entre el negro que invade la atmósfera y el rojo "incendiado" de los relámpagos parecen aludir a una esperanza, a una posibilidad de rescate y salvación.
La misma imaen del ala de gaviota, asocia analógicamente, sobre todo por relación cromática (el blanco que resalta sobre el negro de las nubes de la tormenta) al caserío, parece confirmar esta interpretación simbólica. Por demás, el vuelo, el despegarse de la tierra, motivo recurrente en la tradición poética, vale también como metáfora de la liberación de los trabajos y sufrimientos de la vida.
TEMPORALE (1894)
Un retumbar lejano...
Enrojece el horizonte
como incendiado el mar,
negro como la pez los montes,
girones de nubes claras:
entre el negro un caserío:
un ala de gaviota..
Traducción: José Terán C.
Abundaremos más en el próximo blog sobre Pascoli.
del Realismo al Simbolismo.
Cuando en Francia el simbolismo hacía furor y los nombres de Rimbaud y Mallarmé tiraban los muros del naturalismo y del realismo, en Italia, en una pequeña ciudad enseñaba griego y latín un oscuro e introvertido maestro. Su nombre, Giovanni Pascoli.
Siempre enamorado del campo, el joven Pascoli estudió a profundidad los pequeños seres de la naturaleza, tanto como lo hizo en otro tiempo Leonardo. De esa oscura vocación por observar y registrar los colores, las formas y los sonidos de la campiña, nació, quizá su mayor pasión: la poesía.
Pascoli llegó a ella impulsado por sus amigos florentinos a los que de vez en cuando frecuentaba y con los que mantuvo, siempre, una nutrida correspondencia. Sin embargo, durante muchas décadas, después de su muerte, ocurrida hacia 1912, su trabajo fue ignorado y se le concedía poco valor.
Fue hasta después de la primera guerra mundial en que se le consideró uno de los poetas más grandes y representativos del Simbolismo Italiano. Con los años, su fama ha crecido y sus libros no han dejado de ser reproducidos.
Hoy, Giovanni Pascoli, es un autor obligado en las escuelas de educación media superior y una lectura imprescindible para quien se interesa por la cultura italiana.
Una de sus obras, modesta, apenas siete versos, llamada "Temporale", apareció en el grupo de composiciones recogidas bajo el título "En el Campo" de la tercera edición de Myricae (1894) y constituye, quizá, el ejemplo más representativo de eso que se ha nombrado como el Impresionismo Pascoliano. Tal y como se asienta en un cuaderno manuscrito por el autor ( bajo el título Appunti di viaggio per una poesia rapida a vari tratti).
El nacimiento de la composición es una serie de impresiones del campo anotadas durante un viaje a Siena en agosto de 1892, durante el cual Pascoli presenció "una gran tormenta negra y torrencial, con truenos y relámpagos y ráfagas terribles de lluvia".
TEMPORALE
(1894)
Un bubbolio lontano...
Rosseggia l'orizzonte,
come affocato, a mare:
nero di pece, a monte,
stracci di nubi chiare:
tra il nero un casolare:
un ´ala di gabbiano..
El tema, que a primera vista parece un cuadrito o paisaje naturalista, nos presenta el inicio de una tormenta, recogido a través de rápidas impresiones auditivas y visivas. El poema está construido, de hecho, exclusivamente de imagenes, que no se han dispuesto según una perspectiva jerárquica, sino con una tendencia típicamente impresionista, precisamente colocadas. No obstante la aparente inmediatez de la presentación, las imágenes son filtradas por la subjetividad del poeta, como revelan algunas analogías que nos remiten, más que a la realidad objetiva de la representación, a una sensación del "yo" lírico en los versos: "como incendiado", "negro de pez", "girones de nubes", "un caserío", "un ala de gaviota".
El lenguaje pascoliano, fuertemente innovativo, se fundamenta, en este pequeño pero significativo poema de apenas siete versos y un solo verbo que no indica una acción propia y verdadera, en una susesión cromática de colores que se alternan equilibrándose perfectamente; al inicial rojo lo penetra el negro, después el blanco, luego de nuevo el negro, después el blanco, luego de nuevo el negro y al final el blanco. Por lo tanto, resulta un cuadro de tintes vivaces y decisivos, que mira no tanto a la descripción de la escena en todos sus detalles, cuanto a la fragmentaria y rápida colocación de una sensación recogida en toda su potente inmediatez.
La nota de color blanco nos remite implícitamente al caserío, que se destaca entre el negro que invade la atmósfera y el rojo "incendiado" de los relámpagos parecen aludir a una esperanza, a una posibilidad de rescate y salvación.
La misma imaen del ala de gaviota, asocia analógicamente, sobre todo por relación cromática (el blanco que resalta sobre el negro de las nubes de la tormenta) al caserío, parece confirmar esta interpretación simbólica. Por demás, el vuelo, el despegarse de la tierra, motivo recurrente en la tradición poética, vale también como metáfora de la liberación de los trabajos y sufrimientos de la vida.
TEMPORALE (1894)
Un retumbar lejano...
Enrojece el horizonte
como incendiado el mar,
negro como la pez los montes,
girones de nubes claras:
entre el negro un caserío:
un ala de gaviota..
Traducción: José Terán C.
Abundaremos más en el próximo blog sobre Pascoli.
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