jueves, 17 de septiembre de 2009

Cartas Planas o Náuticas para llegar a Pueblo Yaqui

PRESENTACIÓN DEL LIBRO
“PUEBLO YAQUI, SONORA. ALMA GRANDE ESPÍRITU FUERTE”

Por José Fco. Terán.

Esta es una travesía por los campos de la escritura, la micro historia y las particulares luces que despiden los lugares de culto; los sitios que son referencia y destino.
Es también una travesía por un libro que narra, además de la vida de los habitantes de Pueblo Yaqui, los ciclos de esfuerzos y bonanza que proporcionan los cultivos de la bendita tierra: alimento y vestido para nuestros afanes.
Este libro Pueblo Yaqui, Sonora. Alma Grande Espíritu Fuerte, luego de navegar desde la memoria feliz del capitán Fernando Barragán hasta despertar en las manos escriturales de Gloria, su autora, presupone una carta de navegación, plana o esférica, en donde habremos de situar paralelos y meridianos para no perdernos en el vasto mar del grandioso Valle y arribar a donde nuestros hermanos, padres y abuelos esperan nuestro para siempre regreso.

***
La Historia, con todo y su carácter de ciencia revisora de lo ya pasado o de los procesos sociales que están aconteciendo y que el tiempo congelará como inamovibles para las generaciones posteriores, ha dejado al margen de la memoria a civilizaciones y pueblos enteros que no conocieron la escritura o que si la cultivaron ésta se perdió para siempre en el transcurso de evos antes de que la grafía llegara a ser de dominio común, cuando menos de las clases gobernantes y privilegiadas. Para nosotros, despiertos a esta época, aquellos pueblos y sus habitantes (hablamos de miles de generaciones) nunca existieron.
Aún más: Algunos pueblos de hoy todavía indígenas, que carecen de escritura, son mantenidos a un lado de la Historia y los más ortodoxos practicantes de esta ciencia sólo ven en estas comunidades la versión particularísima de quienes se sienten “descubridores” y “civilizadores”; es decir, la Historia Verdadera comenzará desde el momento en que conocen y “estudian” estos pueblos, a partir de lo que ellos, los civilizados, dictan: practicarán y se someterán a nuestro tipo de medicina, aprenderán nuestra lengua y su grafía y será entonces cuando comencemos considerarlos parte de “Nuestra Historia”.
Afortunadamente surgieron aquellos que se agruparon contra la Historia y su academicismo importado y se manifestaron contra la generalización y la homogeneidad que reduce memorias hasta terminar por aniquilarlas, dejando sólo paradigmas y prototipos que –en muchos casos-- lindan con el Mito.
Para dejar constancia de las pequeñas Historias de los pueblos, villas y barriadas, de sus personajes, héroes reales o anónimos, nació la Microhistoria, a la que se critica de ser sólo una nueva versión de la Historia Local. Sin embargo, según la visión de Giovanni Levi, uno de los modernos teóricos de la Microhistoria, la diferencia entre una Historia Local y la Microhistoria estaría que en esta última participa, en mayor o menor grado el individuo en lo particular, cualquiera que sea su estatus.
Nosotros, para cerrar esta introducción y pasar a explicarnos el trabajo de la licenciada Gloria Barragán Rosas, Pueblo Yaqui, Sonora. Alma Grande Espíritu Fuerte nos quedamos con esa definición del historiador Luis González y González, autor de Pueblo en Vilo, que a inicios de los 70 rindió en la Academia Mexicana de la Historia: “La Microhistoria no es historia crítica o monumental. Su cometido es mucho más humilde y sencillo, es la versión popular de la Historia, obra de aficionados de tiempo parcial. la mueve una intención piadosa. salvar del olvido aquella parte del pasado propio que ya está fuera de ejercicio. Busca mantener al árbol ligado a sus raíces. Es la historia que nos cuenta el pasado de nuestra propia existencia, nuestra familia, nuestro terruño, de la pequeña comunidad”.
La cita del maestro González encaja bien en el contexto de esta noche, porque no sólo se trata de uno de los historiadores más reconocidos, promotor y practicante de esta nueva corriente en nuestro país, sino porque las ligas con Sonora, a través de su esposa, la escritora Armida de la Vara, recrea un contexto bucólico recordado y añorado: nuestro pueblo, el pueblo que nos vio nacer y al que esperamos, siempre, volver.

xxx
Por Dios o por los astros, me ha tocado en suerte percibir los múltiples derroteros por los cuales Gloria Barragán Rosas, Gloria del Yaqui, se ha acercado, a través de la palabra escrita, a su pueblo natal, Pueblo Yaqui, el foco geográfico del Valle del mismo nombre y cuyo kiosko, emblema e icono es, para sus descendientes un faro, pero también el epicentro de la esfera y que como sabemos el centro puede encontrarse allí o en cualquier parte.
Ella dirá de un proyecto personal, grupal y literario, de talleres, visitas y entrevistas, herramientas y herrajes para conformar y revestir las historias personales y sociales; yo, de los acercamientos que ella vivió a partir de su madre y de su padre, María Mercedes Rosas Cota y del capitán de marina Fernando Barragán Barragán, en donde la literatura y la poesía eran tan usuales como el pan sobre la mesa y con las cuales fue conformando un poblado único para ella y los suyos, situado entre lo real y lo mítico. De allí desprendieron las modestas historias que años después habrían de engarzarse para dar vida al documental histórico Pueblo Yaqui, Sonora. Alma Grande Espíritu Fuerte.
A través de interminables conversaciones con ella he visto a ese marino, su padre, don Fernando, abandonar el mar e internarse para siempre en el Valle del Yaqui, arrobado también por su dilatada extensión y en la que habría de navegar durante muchos años con buen tiempo y mejores vientos. Allí, cercado por canales y bloques cultivados de trigo y algodón, amarró su barco y siguió ejerciendo la autoridad de su nuevo grado como había hecho en altamar. Fue y sigue siendo un recordado y apreciado oficial de Policía de Pueblo Yaqui con dotes únicas de declamador, pero también escritor de poemas épicos y patriotas. El único capitán de mar y comandante de tierra que plantó las ahora grandiosas arboledas de la Colonia México, en Cajeme. Desde entonces Gloria del Yaqui inició el trayecto que la llevó a construir la Microhistoria de su pueblo; por sus ascendientes conoció a los personajes principales de su pueblo y del Valle, con algunos, hoy desaparecidos, conversó y se interesó en sus historias individuales y familiares; desde niña y adolescente valoró sus afanes, sus trabajos y se entusiasmó con los éxitos locales. Así, Gloria, a los quince años era una jovencita que escribía poemas y pasajes de su pueblo, una joven que publicaba y mantenía una estrecha relación con los mejores intelectos y bardos de Cajeme: Bernardo Elenes Habas, Juan Manz, Luciano, Rigoberto Badilla, por citar sólo algunos.
Por eso, cuando retomó el proyecto tantas veces postergado de plasmar en una obra las historias, leyendas y tradiciones de su Pueblo Yaqui más de la mitad del trabajo estaba listo esperando una escritura sistemática y continua.
Hoy que tenemos en las manos el producto de esas visiones fulgurantes que entremezclaron los cuentos de alta mar con los afanes de quienes surcaban kilómetros de tierra roturada o a punto de cosecha, nos damos cuenta que Pueblo Yaqui, Sonora. Alma Grande Espíritu Fuerte, es una obra realizada con mucho amor, en donde encontraremos además de la presentación nueve apartados a manera de capítulos, tres poemas y un testimonio gráfico donde se contrastan, entre otras, las fotos de un Urbano Covarrubias, vecino de Pueblo Yaqui, que en una época llegó a ser famoso por ganarse la lotería y convertirse en millonario de la noche a la mañana, y la del científico norteamericano y Premio Nobel de la Paz, 1970, Norman Ernest Borlaug, quien también alcanzó fama, pero mundial, por haber realizado en este Valle sus investigaciones sobre el trigo e introducido semillas híbridas a la producción agrícola en Pakistán e India, evitando que millones de personas murieran de hambre, por lo que se le reconoce como “El Padre de la Revolución Verde”. Es decir, personajes disímbolos pero necesarios para la memoria local y colectiva, sin asignarles juicios, ni rangos, ni calidades.
También, en esta obra, encontraremos los datos necesarios para una monografía y, sobre todo, la voz de sus habitantes.
Por otro lado jóvenes preparatorianos, en una serie de apartados, escribieron sobre sus propias impresiones de Pueblo Yaqui y el entorno, así como aquello que pudieron investigar con sus familiares, aportando en ocasiones aquellos datos que a su vez les habían confiado sus abuelos.
En esta obra encontraremos también información sobre los personajes más notorios y recordados de Pueblo Yaqui: el líder agrario Pascual Ayón Valenzuela, el ciudadano Julio Soltero Estrada, hombre de empresa y de negocios, datos sobre la instalación del teléfono, los primeros médicos, comisarios, las escuelas primarias y secundarias, luego las preparatorias, la Cruz Roja y notas sobre uno de los acontecimientos más importantes del Noroeste de México: el primer reparto agrario realizado por el General “Tata” Lázaro Cárdenas del Río y de los sucesivos que llegaron a configurar el rostro actual que nos muestra la tenencia de la tierra.
Pero también encontramos en Pueblo Yaqui, Sonora. Alma Grande Espíritu Fuerte, varios textos que nos narran parcelas de un tiempo ya ido y donde los hechos se desprenden de la vivencia diaria, de experiencias propias, de imborrables recuerdos, textos que sus autores, todos nativos de Pueblo Yaqui, cedieron con el mayor gusto para contribuir en la conformación de esta obra.
No podemos dejar de subrayar la atención que prestó la autora y recopiladora a una de las vertientes que postula la Microhistoria: Gloria, en este libro, recurre a lenguajes y códigos más especializados, como la poesía cuyos cantos, como joyas, lucen entre la mar de letras para externar alabanzas al terruño, la casa familiar, al entrañable pueblo. Precisamente en “Mi Casa” y en “Oración a Pueblo Yaqui” se recorren las estancias felices de la infancia, el reconocimiento a los dones de la naturaleza y el agradecimiento para los fundadores y protectores de este lugar.
Mención aparte y especial merece el poema “Mi Pueblo” de Aimé Nathaly Ramìrez Robles, jovencita preparatoriana que entusiasmada y llena de vida nos declara que su pueblo Es una llanura en la que el amor se respira.

xxx

Como Eusebio Francisco, así también yo consulté cartas marinas para llegar a las costas del Yaqui. Cartas planas y náuticas me sirvieron para trazar las derrotas en medio de un mar deslumbrante de trigo. No sé si fui al Yaqui o el Yaqui me envolvió para cautivarme. Lo cierto es que me descubrí en medio de una extensa planicie luminosa de cultivos, surcada por canales en los que el agua, antiheraclitea, se detiene para decirnos que este enorme prodigio se debe la bondad de nuestros dioses pero también a las manos fuertes y tenaces de todos los hombres y mujeres de este Valle.
Así como la sierra ha engendrado sus particulares prototipos y cuyos valores nos enorgullecen, los valles, en este caso el del Yaqui, crea hombres y mujeres libres como sus dilatadas planicies; hombres y mujeres desprendidos y solidarios, conocedores y practicantes de la hermandad y el gremio; hombres y mujeres pegados a la generosa madre tierra, generadores de uno de los bienes más importantes para sus semejantes: los siempre benditos frutos de la agricultura.
Con esta visión se hizo posible Pueblo Yaqui, Sonora. Alma Grande Espíritu Fuerte. Un verdadero tributo de la autora, Gloria Barragán Rosas, a su tierra, a sus hombres, a sus mujeres, a sus jóvenes, a los pioneros, a todos aquellos que han arriesgado mucho para proteger y salvar a los suyos.
Este libro es una celebración al amor, a la amistad, al respeto, a la raigambre, a lo que fuimos y somos. Es una travesía que viene desde el mar y se interna en otro igual de fructífero, imponente y generoso.





Desde Venecia al Yaqui

En los recubrimientos más antiguos
y en las viejas piedras de ultramar
se encuentran cinceladas las historias
del trigo
los ciclos de la recolección el canto
y los bailes que celebran las trillas

Están fijas y entrelazadas
las lunas y sus soles, los rostros
y las manos de esos hombres con la siega en alto
en las columnas de mármol y mattone
a la entrada de la catedral de San Marcos

Y mientras la brisa impregnaba de salitre
los quehaceres del campo inmóviles y fríos
recordaba
mirando los altorrelieves que también
en mi tierra
el sol la luna y las estrellas
se transforman en agua y se van
por los canales

Pero aquí en el Yaqui las labores del campo
no son alegorías de turistas
ni los canales llevan sal en las góndolas
ni las piedras tienen seiscientos años según
consta en las actas

Estos los de aquí los del Yaqui son de un agua
más dulce que los ríos
y los rostros y brazos son de la mismísima carne
de esas campesinas que en Millet
dejan la hoz para entonar el Angelus

Ésta es la verdadera historia del trigo y los cultivos
repetida y recreada sin canales de sal ni góndolas
de olvido
y sólo en las tibias espigas adivino
en este luminoso Valle
el calor de tus manos



José Fco. Terán
Jueves 10 de septiembre, de 2009.
Cd. Obregón, Sonora, Méx.

miércoles, 24 de junio de 2009

¿Quién quiere ser director del ISC?

José Terán
Aunque no lo parezca, de vez en cuando las aguas culturales de Sonora también se agitan, sobre todo cada seis años, en los meses previos al cambio de una a otra administración. Y no es para menos el interés que muestran nuestros artistas, promotores culturales, asesores y funcionarios gubernamentales en este campo, ya que se juegan en algunos casos la sobrevivencia de sus proyectos o de su obra o, en otros, la permanencia en la “chamba”. Y aunque al resto de los sectores gubernamentales –enfrascados en sus propios problemas de dejar todo impecable y “transparente”-- los tiene sin cuidado, el mundillo intelectual se sacude y hasta trepida cada vez que con un nuevo gobierno se releva al director del Instituto Sonorense de Cultura y con ello también son sustituidas varias posiciones que para los diferentes grupos de artistas e intelectuales, independientes o progubernamentales, así como asociaciones civiles que existen y operan en diferentes municipios del estado, significan esperanzas para realizar lo que no se logró y en otros casos que las cosas mejoren con el nuevo que viene.

Por eso el interés que prematuramente se ha despertado al interior del mundo artístico y cultural de la localidad por adivinar, prever, o saber Quién será el próximo director del Instituto Sonorense de Cultura y porque también se da por hecho que saldrá de entre los personajes de nuestra ciudad capital (el resto de las comunidades intelectuales de la entidad, desgraciadamente, a lo más que aspiran es a tener un representante dentro del Instituto, con lo cual hasta se auto marginan de la posibilidad de “poner” un director en el ISC).

Y digo prematuramente porque ni siquiera tenemos nuevo gobernador, el cual pasado el día de las elecciones todavía tendrá por delante varios meses en calidad de “electo” y en los que conformará –paloma o tache—su equipo de colaboradores, para después tomar posesión. Y en ese compás de entrega y recepción de la administración –como dicen los políticos—es cuando se mencionarán los nombres y los pronombres.

De cualquier manera ya por ahí el maestro periodista y ex director del ISC, Carlos Moncada Ochoa, adelantó hace unas semanas que quien podría repetir en este puesto es el Dr. Fernando Tapia Grijalva y respaldó su aserto con el trabajo que ha realizado el actual director del ISC en estos seis años. El mismo Moncada días después elogió en su columna el trabajo que ha estado haciendo el maestro Leonel Perú, al frente de la coordinación cultural en el equipo del candidato priista Alfonso Elías. Sin embargo, en lo personal me parece que al periodista se le olvidaron incluir nuevos nombres que, dicho con todo respeto, podrían ocupar puesto y que serían los siguientes: 1. El Lic. Alberto Nevárez, actual director del Instituto Municipal de Cultura y Arte, quien ha realizado un buen trabajo al frente de la cultura municipal y ha apoyado a muchísimos artistas locales; 2. Y El escritor sonorense, México-Americano, Miguel Méndez, reconocido internacionalmente y figura principal de la literatura chicana, además nominado al galardón “Príncipe de Asturias” que otorga el gobierno español, pero además tiene el deseo de servir a Sonora y a los sonorenses en el campo del arte y la cultura.

Pero también podría haber incluido otros nombres que desearían repetir en el mismo puesto: Por ejemplo, el historiador José Rómulo Félix, el Lic. Juan Antonio Ruibal Corella y el propio Carlos Moncada.

Por lo demás y como ha sucedido con el sillón principal del ISC para el cual nunca se ha definido ningún perfil, después de la estadía y paso de Juan Antonio Ruibal --quien siempre alardeó de haber llegado al puesto gracias a que había sido profesor del entonces gobernador Armando López Nogales--, cualquiera de la comunidad artística e intelectual puede aspirar, legítimamente, a ocupar tan honorable posición.

Y ya que se trata de mencionar a las personas más cerca de nuestro corazón, yo también tengo varias propuestas: es más, son tres mujeres para martirio de los misóginos. Pero los nombres y currículums los daremos a conocer en nuestra próxima letras y tintas.

José Fco. Terán.
Escritor.
letrasytintas.blogspot.com

lunes, 25 de mayo de 2009

La Visita de Proserpina al Inframundo

José Terán.
De las Fiestas del Pitíc (que estuvieron de primera magnitud), me quedo con La Visita de Proserpina, un monólogo que merecía haber sido incluido en el programa oficial de estas fiestas organizadas por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Sin embargo no fue así y la obra –guión y actuación de Anna Cristina Lira—tuvo que superar otro reto más: presentarse en la Galería El Estudio, en donde fue mal tratada y su público casi despreciado.
Según la Mitología, Proserpina, hija de Ceres y Júpiter, es la Diosa de la Primavera porque encarna la vida, la muerte y la resurrección, es decir el tan apreciado por los humanos ciclo agrícola, pero también por su forzada unión con Plutón, quien la rapta, pasa a convertirse en reina del Inframundo. Cuenta la Mitología que Proserpina (cuyo significado en latín es “emerger” y que es la base del mito de la Primavera) es una joven sumamente encantadora pero caprichosa y que entre sus gustos está el bañarse en los estanques, jugar con ninfas y recoger flores. Justamente allí es donde la encuentra Plutón.
Nosotros, los amigos de Anna Cristina Lira, la encontramos el pasado sábado 23 de mayo en esa galería de pintura que, como otros lugares, albergaron espectáculos alternos, pero ahí pareció como si la Diosa de la Primavera no hubiera hecho acto de presencia y su encanto nada significó para los anfitriones del negocio.
Qué pena por el maestro Gustavo Ozuna y sus asesores quienes no supieron aquilatar la oportunidad de presentar en sus instalaciones este fresco y bien montado monólogo, y también porque las informalidades hacia el público comenzaron por recorrer el horario. Sí, porque La Visita de Proserpina programada para las 7 de la tarde fue recorrida una hora más tarde y los anfitriones, sin tomarse siquiera la molestia de avisar a nadie, cedieron ese tiempo a un protegido “lector” de poemas de Mario Benedetti, quien no sólo llegó tarde a su presentación sino que destrozó los poemas del vate recién desaparecido.
Después de los justos reclamos de algunos asistentes fue, precisamente, la encantadora presencia de una Proserpina joven, “super cool”, “Nice” y caprichosa, la que mantuvo, finalmente, divertidos y contentos a decenas de espectadores que acudieron para presenciar dos revelaciones: la primera tiene que ver con la forma tan ágil de adaptar un texto antiguo a los tiempos modernos, mérito indiscutible de la propia protagonista, porque como lo dice el bien diseñado programa de mano “Proserpina… organiza los mejores reven del Olimpo, pero su mami Ceres la obliga a que tome una terapia de humildad” y por eso, justamente, la envía, desde la Italia primigenia, a “este rancho de Hillo.”
La segunda revelación tiene que ver con el reconocimiento y el agradecimiento por la valiosa actuación que nos regaló Anna Cristina Lira, convertida en una verdadera diosa de la escena: bella, grácil, segura y con una muy buena dicción, que ni siquiera un fallo en el sistema de sonido logró desconcentrarla y resolvió muy bien elevando el tono de su voz.
Para la puesta de este monólogo trabajaron con dedicación y rigor: la maestra Magda González, en la Dirección y Asesoría en Dramaturgia; Diana Galindo, como Asistente de Producción; Lucía Aguirre en el Diseño de Imagen; Enrique Palacios en el Diseño del Programa; y en el Guión y Actuación, una verdadera reina, Anna Cristina.
Bien por este trabajo que con todas las contrariedades se presentó y cuyos resultados fueron debidamente apreciados por su público. ¡Hurra! por este monólogo que agregó lustre, tanto como los que más, a las Fiestas del Pitíc, 2009.
Felicidades.

José Fco. Terán
Escritor.
25 de mayo, 2009.

martes, 12 de mayo de 2009

Ahora el tren pasa a lo lejos



Entiendo que podría ser yo
quien pasara como un rayo de luz
partiendo en dos la noche
como ese tren
y sus doce vagones que escuchamos
lejano y solitario
gimiendo de soledad o espanto

Tal vez lo fui
y no recuerdo más quizá
aislados girones de infortunio
Sólo se que esperé
hasta que la esperanza se me hizo costumbre

Y sin embargo una fe ciega y laica
acompañaba el paso y el pulso
de mis venas
y un rayo de luz muy tenue me guiaba
en las tinieblas

Luego llegaste tú
con tu sol pleno de encendidas planicies
con tu sonrisa que me endulza la noche
y tus manos ¡ay!, tus manos
un remanso de paz y primavera

Ahora el tren pasa a lo lejos
hacia allá siempre hacia allá
y sé que ahí no voy
que hubo para mí como un milagro
una estación y un pueblo
donde volví a nacer

Jose Fco. Terán

jueves, 7 de mayo de 2009

La poesía de Gloria del Yaqui

Gloria Barragán Rosas, Pueblo Yaqui 1963, conocida como Gloria del Yaqui, es licenciada en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora. Obra: Humoremas, 1997; Sólo para tus ojos, 1997; y el Libro del Buen Humor, 2003. Es también conocida y reconocida por su altruismo y amor a la naturaleza y la vida. Fundadora de los talleres de Biblioterapia ha trabajado muy cerca de quienes son marginados de esta realidad y cuyos frutos --que ella esperanzadamente recogió-- están contenidos en varios folletos de honda y estremecedora factura. Es madre de tres hijos: Jazmín, Dely Zú y Jesús Ángel.
Su poesía es diáfana y se ve que la construye a diario, pacientemente, sin prisas pero sin pausas, conocedora del oficio y sus tineblas. Hay, detrás de sus metáforas e imágenes, otras quizá más primigenias, más puras, como son las palabras: un caleidoscopio en donde puede perfilarse otra realidad, otro signo, otro tiempo. A veces, toca con su palabra la infinitud y plantea un buscarse en la fe, en el amor pleno y desinteresado al prójimo.
Actualmente Gloria del Yaqui es la Coordinadora de Literatura del Instituto Sonorense de Cultura en donde se ha destacado por su incansable trabajo de apoyo a los escritores de la entidad.
Así mismo, es fundadora y activa integrante de Escritores de Sonora, A.C.
Gloria del Yaqui, recientemente fue galardonada como Mujer del Año por su trayectoria cultural por el Gobierno del Estado.




Un poema más.

Es la hora de segar
y el campo amarillo
de trabajo brilla.

Me reconforta saber
que habrá espigas de trigo
en nuestra mesa.
Yque volverás a mí
al final de la jornada.

Volveremos a dar gracias
porque tenemos en QUIEN
recargar nuestro cansancio;
ya lo ha dicho la escritura
a cada día le corresponde
su propio afán.

Gloria del Yaqui.
Abril, 2009.



A que sabrá tu boca...

A qué sabrá tu boca
mañana
a qué sabrá.

Mañana – bajo el alba
tu boca – cosecha dulce
a qué sabrá.
Es posible todavía
que encontremos del sol
su sabor de mediodía.

Desde Venecia al Yaqui

Desde Venecia al Yaqui

En los recubrimientos más antiguos
y en las viejas piedras de ultramar
se encuentran cinceladas las historias
del trigo
los ciclos de la recolección
el canto y los bailes que celebran
las trillas

Está ahí fijas y entrelazadas
las lunas y sus soles, los rostros
y las manos
de esos hombres con la siega en alto
en las columnas de mármol y mattone
a la entrada de la catedral de San Marcos

Y mientras la brisa impregna de salitre
los quehaceres del campo inmóviles y fríos
yo recuerdo
mirando los altorrelieves que también allá
en mi tierra
el sol la luna y las estrellas
se transforman en agua y se van
por los canales

Porque aquí en el Yaqui las labores del campo
no son alegorías de turistas
ni los canales llevan sal en las góndolas
ni las piedras tienen seiscientos años según
consta en las actas
Estos los de aquí, los del Yaqui son de un agua
más dulce que los ríos
y las manos son de la mismísima carne
de esas campesinas de Millet
que dejan la hoz para entonar el Angelus

Ésta, es la historia del trigo otra vez repetida
sin canales ni góndolas
y sólo en las tibias espigas adivino
en este luminoso valle
el calor de tus manos

miércoles, 25 de febrero de 2009

El Dante del "Stil Novo"


Por José Terán C.
Dante Alighieri (Florencia 1265 – Ravenna 1321). El más grande de los poetas italianos y, quizá, uno de los mayores de todos los tiempos del planeta. Los Alighieri descendían de la antigua familia de los Elisei, de sangre latina y parece que habían tomado el nuevo apellido del de la mujer de Cacciaguida, tatarabuelo del poeta y armado caballero por Conrado III, poco después muerto combatiendo en la Segunda Cruzada.
De Alighiero y de la señora Bella, su primer mujer, nació Dante, quien quedó muy pronto huérfano de madre.
En su primera obra juvenil, la Vita Nova él mismo nos cuenta que a los nueve años conoció y se entusiasmó perdidamente e una jovencita de ocho: Beatrice, hija de Folco Portinari. La existencia de Beatriz es cierta, pero con toda probabilidad los detalles de este amor han sido recreados por el poeta con un significado simbólico, según el uso de la época del Stil Novo, que idealiza a la mujer como un místico anhelo de unión entre el hombre y Diós. Beatriz casó, en el año 1288, con Simone de Bardi y murió poco después a los veintitrés años; su muerte, aún más que su matrimonio, fue un duro golpe para Dante, que en un principio busco alivio en amores frívolos y más tarde en los severos estudios del Quadrivio en los que tuvo como maestro a Brunetto Latini. También, la fiel amistad de Guido Cavalcanti contribuyó a sacarlo del abatimiento de entonces. Pero el amor por Beatriz debía quedar como una experiencia central e inspiradora para su arte.
En 1289 Dante combatió en Campaldino contra los aretinos; hacia el 95 esposó a Gemma Donati con quien tuvo dos hijos, Piero y Iacopo, y, parece dos hijas, Antonia y Beatriz; ésta última se hizo monja. En este mismo período comenzó a tomar parte en la vida pública de Florencia, agitada entonces entre los dos partidos güelfos, los Blancos y los Negros: inscrito en el gremio de los Medici e degli Speziali, tomó parte en varios Consejos, de tal suerte que en el 1300, con el triunfo de la parte blanca, a la que se había agregado, llegó a ser uno de los priores de la ciudad.
Pero el contraataque de los Negros, apoyada por el Papa Bonifacio VIII y llevada a cabo por Carlo de Valois, llevó a Dante al exilio de Florencia mientras él, parece, estaba en Roma, en calidad de embajador de los Blancos, para lograr un acuerdo con el Papa. Después de haber tratado, inútilmente, con sus compañeros de exilio, de retornar a Florencia, Dante comenzó un largo peregrinaje en el cual debió aprender a tomar una sopa de su propio chocolate.
Estuvo, primeramente, en Verona, como húesped de los Scaligeri; lo encontramos después con los hermanos Malaspina in la Lunigiana; poco probable es un viaje suyo a Paris y, aún menos, uno a Inglaterra, que menciona Boccaccio.
Estuvo, quizá, a Forlì, con los Ordelaffi, cuando Enrique VII entró a Italia; y aún cuando no se convirtió en un ghibellino, como algunos dicen, Dante vio en el monarca la salvación de Italia, según su sueño imperial. Pero la muerte repentina de Enrique le cortó toda esperanza. Fue, aún a Verona con Cangrande y después a Lucca con Gubbio en el Friulì, en el Trentino y después de varias peregrinaciones más a Ravenna, huésped de Guido Novello da Polenta. Aquí terminaba la Commedia, aquí fallece.
Fue sepultado en la Capilla de la Vírgen.
Su primer obra es, en orden temporal, la Vita Nova, historia en prosa poética de su amor por Beatriz, un trabajo en el cual más completamente se muestra el espíritu del Stil Novo; le sigue el Convivio que debía ser una colección de cuatro tratados sobre el conocimiento filosófico, político, moral y científico de la época, pero la obra quedó sólo en el cuarto tratado. Igualmente incompleto quedó el tratado De Vulgari Eloquentia, esto es sobre la lengua vulgar, en donde Dante contrapone el dialecto de la toscana, especialmente el florentino, al latín, y en el cual, con muchos errores debido a la falta de una verdadera ciencia del lenguaje, desarrolla ideas sobre la formación de un “vulgar ilustre” en el cual se recogieran y armonizaran los varios dialectos itálicos.
En latín escribió también la Monarchia, donde sostiene que el Imperio, monarquía universal y natural, aliado de la Iglesia Católica, es la verdadera expresión política del cristianismo, emanado de Dios y que hace surgir el Imperio en tiempos de Augusto y preparar el camino para difundir el mensaje cristiano.
De menor importancia es Quaestio de Acqua et Terra, obra en la cual el poeta se opone a la suposición –entonces muy discutida— de si el agua en un punto de la superficie terrestre puede estar más alta que la tierra. El Canzoniere, finalmente, recoge líricas amorosas o alegórico-filosóficas y constituye uno de los documentos de la más alta representación de aquél singular y complejo período de vida espiritual italiana, de donde nace la escuela del Stil Novo.

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En 1880 se encontraron antiguos documentos conteniendo una colección de 232 sonetos de Dante, entre ellos Il Fiore, una obra juvenil que viene publicado por primera vez.

IL FIORE

Lo Dio d`Amor con su´arco mi trasse
Perch´i´ guardava un fior che m´abellia,
Lo quale avea piantato Cortesia
Nel giardin di Pacer; e que´vi trasse

Sì tosto c(h)´a me parve ch´e´ volasse,
E disse: “l´sì ti tengo in mia balìa”.
Alló´gli pia(c)que, non per voglia mia,
Che di cinque saette mi pagasse.

La prima á non´Bieltá: per lio oc(c)hi il core
Mi passò; la seconda, Angelicanza:
Quella mi mise sopra gran fredore;

La terza Cortesia fu, san´dottanza;
La quarta, Compagnia, che fe´dolore;
La quinta apella l´uno Buona Speranza.